Datos y cifras
- En 1990, 200 millones de personas vivían con diabetes. En 2022, la cifra alcanzó los 830 millones. La prevalencia de esta enfermedad ha aumentado con mayor rapidez en los países de ingreso mediano y bajo que en los de ingreso alto.
- En 2022, más de la mitad de las personas que vivían con diabetes no tomaban medicamentos para tratarla. Los países de ingreso mediano y bajo registraron la menor cobertura del tratamiento.
- Es una enfermedad que causa ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, y que puede obligar a amputar miembros inferiores.
- En 2023 murieron cerca de 2,4 millones de personas por diabetes o por nefropatía diabética. Además, la hiperglucemia causó alrededor del 10 % de las muertes por causas cardiovasculares.
- Seguir una dieta saludable, hacer ejercicio físico regularmente, mantener un peso normal y no consumir tabaco son algunas de las maneras de prevenir la diabetes de tipo 2 o de retrasar su aparición.
- La diabetes puede tratarse mediante un régimen alimentario adecuado, la actividad física y medicación, y sus consecuencias se pueden evitar sometiéndose periódicamente a pruebas de detección y tratándose a tiempo.
Panorama general
La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no secreta suficiente insulina o cuando el organismo no consigue utilizar eficazmente la que produce. La insulina es una hormona que regula la concentración de glucosa en la sangre. Un efecto frecuente de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (es decir, una concentración elevada de glucosa en sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos sistemas del organismo, sobre todo los nervios y los vasos sanguíneos.
El porcentaje de personas con diabetes de 18 años o más pasó del 7 % en 1990 al 14 % en 2022. Ese año, más de la mitad (el 59 %) de los adultos de 30 años o más que vivían con esta enfermedad no tomaban medicamentos para tratarla. Los países de ingreso mediano y bajo registraron la menor cobertura del tratamiento.
En 2023, la diabetes causó directamente 2,0 millones de defunciones; el 44 % de las personas que murieron por esta enfermedad tenía menos de 70 años. Además, otras 390 000 personas fallecieron por nefropatía diabética, y la hiperglucemia causa alrededor del 10 % de las muertes por causas cardiovasculares (1).
Las tasas de mortalidad por diabetes han ido en aumento desde el año 2000, si bien entre 2000 y 2023 se registró una reducción conjunta del 21 % en la probabilidad de morir entre los 30 y los 70 años por alguna de las cuatro principales enfermedades no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes).
Síntomas
Los síntomas de la diabetes pueden aparecer de repente. En la forma de tipo 2, estos síntomas pueden ser leves y tardar muchos años en hacerse evidentes.
Los síntomas son los siguientes:
- sensación de mucha sed;
- necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual;
- visión borrosa;
- cansancio;
- pérdida involuntaria de peso.
Con el tiempo, la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos del corazón, los ojos, los riñones y los nervios.
Las personas que tiene esta enfermedad corren más riesgo de sufrir problemas de salud, como infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.
La diabetes también puede dañar los vasos sanguíneos de los ojos y, a la larga, causar pérdidas permanentes de la visión.
Además, muchas personas con diabetes tienen problemas en los pies debido a las lesiones en los nervios y a un flujo sanguíneo insuficiente. Estos problemas pueden provocar úlceras en los pies y obligar a amputarlos.
Diabetes de tipo 1
La diabetes de tipo 1 (denominada anteriormente insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia) se caracteriza por la producción insuficiente de insulina y requiere administrar esta hormona a diario. En 2017, 9 millones de personas tenían diabetes de tipo 1 y la mayoría vive en países de ingreso alto. Aún se desconoce qué causa esta forma de la enfermedad y cómo prevenirla.
Diabetes de tipo 2
La diabetes de tipo 2 afecta al modo en que el organismo utiliza la glucosa (el azúcar) para obtener energía. El organismo no utiliza adecuadamente la insulina y, si la enfermedad no se trata, la glucosa en sangre puede alcanzar concentraciones elevadas.
Con el tiempo, la enfermedad puede dañar gravemente el organismo, sobre todo los nervios y los vasos sanguíneos.
En muchos casos es posible prevenir esta forma de diabetes. Hay factores que contribuyen a su aparición, como el sobrepeso, la falta de ejercicio regular y la herencia genética.
Para prevenir los peores efectos de la diabetes de tipo 2 es importante diagnosticarla pronto. La mejor manera de detectarla a tiempo es acudir periódicamente a profesionales de la salud para realizarse exámenes y análisis de sangre.
Los síntomas de la diabetes de tipo 2 pueden ser leves y pasar varios años inadvertidos. Pueden parecerse a los de la variante de tipo 1, aunque a menudo son menos intensos. Por eso, es posible que la enfermedad se diagnostique varios años después de su aparición, cuando ya han surgido complicaciones.
Más del 95 % de las personas con diabetes tienen la variante de tipo 2. Antes se la llamaba diabetes «no insulinodependiente» o «de inicio en la edad adulta» porque, hasta hace poco, solo se observaba en los adultos. Hoy, en cambio, es cada vez más frecuente en los niños.
Diabetes gestacional
La diabetes gestacional es la que aparece durante el embarazo. Se caracteriza por una concentración de glucosa en la sangre superior a la normal, pero inferior a los valores establecidos para diagnosticar diabetes.
Esta forma de la enfermedad hace que aumente el riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo y el parto. También aumenta el riesgo de que la madre y, posiblemente, sus hijos tengan diabetes de tipo 2 en el futuro.
Se diagnostica mediante pruebas de detección durante el embarazo y no a partir de los síntomas que refiere la gestante.
Deterioro de la tolerancia a la glucosa y alteración de la glucemia en ayunas
Tanto la alteración de la tolerancia a la glucosa (conocida comúnmente como «intolerancia a la glucosa») como la alteración de la glucemia basal (es decir, en ayunas) son estados de transición entre la normalidad y la diabetes. En ambos casos existe un riesgo elevado de evolución a diabetes de tipo 2, aunque es posible evitar que se produzca.
Prevención
La mejor manera de prevenir o retrasar la aparición de la diabetes de tipo 2 es cambiar de hábitos.
Para ayudar a prevenir esta forma de diabetes y sus complicaciones, conviene:
- alcanzar y mantener un peso corporal saludable;
- mantenerse físicamente activo y dedicar al menos 150 minutos semanales al ejercicio moderado;
- tomar una alimentación saludable, sin azúcar ni grasas saturadas;
- no fumar tabaco.
Diagnóstico y tratamiento
Medir la glucemia mediante pruebas relativamente baratas permite diagnosticar la diabetes de forma temprana. Las personas con diabetes de tipo 1 necesitan inyectarse insulina para vivir.
Una de las principales formas de tratar la diabetes es mantener unos hábitos saludables.
Algunas personas con diabetes de tipo 2 necesitan un tratamiento farmacológico, como inyecciones de insulina u otros medicamentos, que les ayude a controlar la concentración de azúcar en la sangre. Estos son algunos de esos medicamentos:
- la metformina;
- las sulfonilureas;
- los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2.
Además de los medicamentos que reducen la concentración de azúcar en la sangre, en ocasiones se necesitan otros fármacos para bajar la tensión arterial y estatinas para reducir el riesgo de complicaciones.
A fin de tratar los efectos de la diabetes, a veces se necesitan otras intervenciones, como las siguientes:
- tratar las úlceras en los pies;
- realizar pruebas para detectar y tratar las nefropatías;
- examinar los ojos para detectar la retinopatía diabética, que causa ceguera.
Respuesta de la OMS
La OMS se propone fomentar y apoyar la adopción de medidas eficaces para vigilar, prevenir y controlar la diabetes y sus complicaciones, sobre todo en los países de ingreso mediano y bajo. Con ese fin, la Organización lleva a cabo las siguientes actividades:
- publica directrices científicas para prevenir las principales enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes;
- elabora normas y criterios para el diagnóstico y la atención de esta enfermedad;
- informa sobre la epidemia mundial que causa esta enfermedad, en particular al conmemorar el Día Mundial de la Diabetes, el 14 de noviembre;
- promueve la vigilancia de la diabetes y de sus factores de riesgo.
En abril de 2021, la OMS puso en marcha el Pacto Mundial contra la Diabetes, una iniciativa mundial que busca mejorar de forma sostenida la prevención y la atención de esta enfermedad, especialmente en los países de ingreso mediano y bajo.
En mayo de 2021, la Asamblea Mundial de la Salud acordó una resolución relativa al fortalecimiento de la prevención y el control de la diabetes y en mayo de 2022 aprobó cinco metas mundiales de cobertura de la atención a las personas con esta enfermedad que deben alcanzarse de aquí a 2030.
En la página web del Pacto Mundial contra la Diabetes se puede consultar más información sobre el Pacto, así como publicaciones técnicas sobre esta enfermedad que facilitan la participación en iniciativas futuras.
Referencias bibliográficas
1. Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME). GBD Results. Seattle, WA: IHME, University of Washington, 2025. https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/.