Caídas

21 de octubre de 2026
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Datos y cifras

  • Según las estimaciones de la OMS, en 2023 se registraron aproximadamente 842 000 muertes por caídas en todo el mundo, lo que hace de las caídas la segunda causa de muerte por traumatismos involuntarios, después de los traumatismos en carretera.
  • En torno al 71 % de las muertes por caídas estimadas en 2023 ocurrieron entre adultos de 60 años o más.
  • En las estimaciones mundiales de salud de 2023, las caídas ocuparon el octavo lugar entre las causas de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) a escala mundial.
  • En el módulo técnico de la OMS Step Safely (Con paso firme) se establecen enfoques aplicables a lo largo de la vida que combinan intervenciones para mejorar la seguridad de las personas y de los entornos, así como políticas y legislación que fomenten la seguridad.
  • Entre las medidas eficaces cabe citar la práctica de ejercicios que trabajan el equilibrio de las personas mayores, la reducción de los peligros potenciales específicos en el hogar, medidas de seguridad para los niños y sistemas de protección contra caídas en el trabajo (1-3).

Panorama general

Una caída es un suceso en el que una persona da sin querer con el cuerpo en tierra, el suelo u otra superficie situada a un nivel inferior. Las caídas pueden producirse en un mismo nivel o desde una altura. La mayoría no son mortales, pero los traumatismos pueden tener efectos físicos, psicológicos y económicos duraderos.

Según las estimaciones mundiales de salud de la OMS, en 2023 se registraron unas 842 000 muertes por caídas en todo el mundo. Las caídas fueron la segunda causa de muerte por traumatismos involuntarios, después de los traumatismos en carretera. Además, las caídas que no son mortales provocan fracturas, traumatismos craneales, pérdida de independencia, discapacidad y necesidades de cuidados a largo plazo.

En las estimaciones mundiales de salud de la OMS para 2023, las caídas ocuparon el octavo lugar entre todas las causas de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) a escala mundial, una medición que suma los años saludables perdidos por muerte prematura y discapacidad. El envejecimiento de la población y los riesgos potenciales en entornos construidos, domésticos y ocupacionales hacen de la prevención una importante prioridad de salud pública.

Las estimaciones mundiales de salud de 2023 atribuyeron aproximadamente 284 200 muertes por caídas a la Región de Asia Sudoriental de la OMS y 239 800 a la Región del Pacífico Occidental, cifras que representan aproximadamente el 62 % de todas las muertes por caídas a escala mundial. En torno al 71 % de las muertes ocurrieron entre adultos de 60 años o más. Los patrones varían en función de la edad, el sexo y el entorno; además, los niños y los trabajadores se enfrentan a peligros diferentes. Las cifras mencionadas representan las muertes, no todas las caídas o traumatismos.

Además de los traumatismos mortales, muchas caídas requieren atención médica y contribuyen de forma destacada a la discapacidad. Las cifras de mortalidad por sí solas no reflejan esas consecuencias. Las estimaciones sobre traumatismos no mortales y la demanda de tratamiento deberían extraerse de fuentes concebidas para medir esos resultados, e interpretarse junto con las estimaciones de los AVAD.

Grupos de riesgo

Edad

Personas mayores: El riesgo aumenta por el deterioro del equilibrio, la fuerza, la marcha, la visión, la capacidad cognitiva o la movilidad, y por medicamentos o afecciones que provocan mareos o hipotensión arterial. Los traumatismos pueden desembocar en pérdida de confianza, una reducción de la actividad y un ciclo de fragilidad en aumento. Las caídas en el hogar, los hospitales y los entornos de asistencia residencial requieren diferentes enfoques de prevención.

Niños y adolescentes: Las caídas están asociadas a etapas de desarrollo y actividades como trepar, jugar y explorar. Constituyen peligros potenciales las ventanas, escaleras y balcones sin protección, así como los parques infantiles poco seguros y con supervisión inadecuada. Las medidas estructurales de seguridad pueden proteger a los niños y permitirles jugar y desarrollarse de forma segura.

Trabajadores: Las caídas desde cierta altura, y los resbalones y tropiezos en el trabajo son riesgos graves en los sectores de la construcción, la agricultura, el transporte, el mantenimiento y otras ocupaciones. Para una prevención eficaz se requiere evaluar y controlar los peligros potenciales, utilizar equipos seguros  y realizar una supervisión adecuada.

Sexo y otros factores de riesgo

Según las estimaciones mundiales de salud de 2023, fallecieron por caídas aproximadamente 481 000 hombres y 361 000 mujeres en todo el mundo. Los patrones de los traumatismos no mortales pueden variar. Entre otros factores de riesgo se incluyen el consumo de alcohol y el uso indebido de sustancias; las afecciones neurológicas o cardiovasculares; los medicamentos que aumentan el riesgo de caídas; el deterioro del equilibrio o de la visión; escaleras, iluminación o superficies peatonales poco seguras; la pobreza y la infravivienda; y trabajos peligrosos en altura. Estos riesgos suelen interactuar entre sí y con el entorno social y físico.

Prevención

La publicación de la OMS Step Safely: Strategies for preventing and managing falls across the life-course (2021) (Con paso firme: estrategias para prevenir y gestionar las caídas a lo largo de la vida) es un práctico módulo técnico dirigido a las instancias normativas, los profesionales, los gestores de programas y los promotores. Incluye elementos como la evaluación de riesgos, la aplicación de programas y el manejo posterior a las caídas, no solo asesoramiento sobre cambios conductuales individuales. Sus tres ámbitos para lograr sistemas seguros son la mejora de la seguridad de las personas, la mejora de los entornos y políticas y legislación que fomenten la seguridad. En la publicación las distintas intervenciones se clasifican como *muy recomendadas*, *recomendadas*, *prometedoras* o *prudentes* según la evidencia disponible.

Para los niños y los adolescentes

  • proporcionar información y apoyo específicos a las familias, en particular visitas para evaluar la seguridad en el hogar y medidas para proteger ventanas, escaleras y balcones;
  • promover diseños y estructuras más seguras en los parques infantiles, con alturas que no sean peligrosas en caso de caídas y superficies protectoras; y
  • adoptar normas de seguridad para productos, edificios y cuidados infantiles, y velar por su cumplimiento.

Para los trabajadores

  • eliminar o reducir al mínimo el trabajo en altura cuando sea posible;
  • utilizar plataformas de seguridad, barandillas, andamios y sistemas de protección contra caídas;
  • garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad en el trabajo y proporcionar formación y supervisión, así como mecanismos de notificación de incidentes; y
  • combinar equipos y controles  del entorno con sistemas eficaces de organización de la seguridad.

Para las personas mayores que viven en la comunidad

  • ofrecer ejercicios personalizados que trabajen el equilibrio y mejoren la fuerza funcional, con progresión periódica y duración suficiente; otra opción útil es la práctica de taichí. Una revisión realizada por Cochrane reveló que el ejercicio reducía la tasa global de caídas en aproximadamente un 23 % en poblaciones de ensayo (1).
  • ofrecer una evaluación y modificación de los factores de riesgo de caídas en el hogar, especialmente a personas que ya presentan un riesgo alto; una revisión de 2023 realizada por Cochrane reveló una reducción del 38 % en las tasas de caídas en esos grupos de mayor riesgo, pero no un efecto demostrado en personas no seleccionadas (2).
  • revisar los medicamentos que aumenten el riesgo de caídas y abordar problemas como una visión deficiente, el calzado poco seguro, los mareos, la hipotensión ortostática y las limitaciones de movilidad; y
  • proporcionar evaluaciones e intervenciones individualizadas y multifactoriales para personas con caídas recurrentes o con alto riesgo (3).

Para personas mayores en residencias u hospitales

Las intervenciones deberían estar adaptadas al estado de salud, el nivel de riesgo, el entorno de atención y la dotación de personal. Pueden incluir una revisión de la medicación, ejercicio supervisado adecuado, mejoras en la seguridad del entorno, procedimientos utilizados por el personal y una evaluación individualizada. No todas las intervenciones eficaces para las personas mayores que viven en la comunidad cuentan con el mismo grado de evidencia sobre su eficacia en las instituciones (3).

La suplementación sistemática con vitamina D no debería considerarse una estrategia general de prevención de caídas para todos los adultos mayores. La evaluación y el manejo de la deficiencia de esa vitamina pueden ser apropiados para personas en las que estén clínicamente indicados; pero la suplementación en dosis altas puede tener efectos adversos (3).

La educación y la concienciación son componentes útiles de la prevención, pero la información por sí sola no debería equipararse con intervenciones de eficacia demostrada en la reducción de caídas. En la publicación citada se pide la aplicación y evaluación de políticas, cambios medioambientales y servicios de prevención específicos a lo largo del curso de la vida (2).

Gestión de las caídas y de los traumatismos conexos

La prevención de las caídas requiere también una respuesta posterior oportuna y eficaz. Entre las medidas pertinentes se incluyen los primeros auxilios, la atención de urgencia, el reconocimiento y manejo  inmediatos de fracturas y traumatismos craneales, la rehabilitación, el apoyo para recuperar la función y la reevaluación para reducir riesgos futuros. La publicación Step Safely sitúa el manejo de los traumatismos y la prevención secundaria específica al mismo nivel que las medidas para evitar la caída inicial.

Respuesta de la OMS

La OMS ofrece estimaciones comparativas de la mortalidad y de la carga de morbilidad a través de las estimaciones mundiales de salud y promueve la prevención eficaz de las caídas mediante Step Safely, que favorece las evaluaciones de la situación local, la selección y adaptación de intervenciones, y la coordinación y evaluación intersectoriales. El módulo contribuye a mejorar la seguridad en las ciudades, los hogares y los lugares de trabajo,  y a un envejecimiento más saludable.

 

Referencias bibliográficas

1. Sherrington C et al. Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database Syst Rev. 2019;CD012424.  https://doi.org/10.1002/14651858.CD012424.pub2

2. Clemson L et al. Environmental interventions for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database Syst Rev. 2023;CD013258.  https://doi.org/10.1002/14651858.CD013258.pub2

3. Montero-Odasso M et al. World guidelines for falls prevention and management for older adults: a global initiative. Age Ageing. 2022;51:afac205.  https://doi.org/10.1093/ageing/afac205