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Actividad física

4 de noviembre de 2026
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Datos y cifras

  • La práctica de actividad física con regularidad es muy beneficiosa para la salud física y mental.
  • En los adultos, la actividad física ayuda a prevenir y controlar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculopatías, el cáncer y la diabetes, y reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad, favorece la salud cerebral y puede mejorar el bienestar general.
  • En los niños y los adolescentes, promueve la salud de los huesos, estimula el crecimiento y el desarrollo saludables de los músculos y mejora el desarrollo motor y cognitivo.
  • El 31 % de los adultos y el 86 % de los adolescentes no cumplen los niveles recomendados de actividad física.
  • La meta establecida a nivel mundial es una reducción relativa del 15 % en la inactividad física entre los adultos y los adolescentes para 2030, en comparación con los niveles de 2010.
  • Se calcula que la inactividad física conllevará para los sistemas públicos de salud un costo de casi USD 300 000 millones entre 2020 y 2030, lo que equivale a unos USD 27 000 millones anuales.

Panorama general

La OMS define la actividad física como todo movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere consumir energía. En la práctica, consiste en cualquier movimiento, realizado incluso durante el tiempo de ocio, que se efectúa para desplazarse de un lugar a otro, para trabajar o para llevar a cabo las actividades domésticas. La actividad física de intensidad tanto moderada como vigorosa mejora la salud. Entre las actividades físicas más comunes cabe mencionar: caminar, montar en bicicleta, pedalear, practicar deportes y participar en juegos y actividades recreativas. Todas las personas pueden realizarlas y disfrutar de ellas con cualquier nivel de su capacidad.

La actividad física es beneficiosa para la salud y el bienestar, pero cuando no se practica aumenta el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT) y otros problemas de salud. Conjuntamente, la inactividad física y los comportamientos sedentarios contribuyen a aumentar las ENT y suponen una carga para los sistemas de salud.

La mejora de los niveles de actividad física redundará positivamente en la salud y el bienestar y ayudará a alcanzar las metas mundiales en materia de ENT y varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, para lograrlo se necesitarán más compromisos e inversiones por parte de los Estados Miembros; innovaciones y aportaciones de agentes no estatales; la coordinación y colaboración entre varios sectores; y la orientación y el seguimiento continuos por parte de la OMS.

Beneficios de la actividad física y riesgos del comportamiento sedentario y la inactividad

La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por enfermedades no transmisibles. Las personas que realizan suficiente actividad física presentan un riesgo de mortalidad de un 20 % a un 30 % superior a las que son suficientemente activas. Estos son los beneficios de realizar una  actividad física con regularidad:

  • en los niños y los adolescentes: mejora la forma física, la salud cardiometabólica y de los huesos, y la capacidad cognitiva y la salud mental, y reduce la grasa corporal;
  • en los adultos y las personas mayores: reduce el riesgo de mortalidad por todas las causas y por enfermedades cardiovasculares, la aparición de hipertensión, de cánceres en lugares específicos y de diabetes de tipo 2, y las caídas, y mejora la salud mental, la salud cognitiva, el sueño y las medidas de grasa corporal; y
  • en las mujeres durante el embarazo y el puerperio: reduce el riesgo de preeclampsia, hipertensión gestacional, diabetes gestacional, el aumento excesivo de peso durante el embarazo, las complicaciones en el parto, la depresión posparto y las complicaciones del recién nacido. Además, cabe señalar que la actividad física no tiene efectos adversos sobre el peso al nacer ni entraña un mayor riesgo de muerte prenatal.

«Comportamiento sedentario» es todo periodo de bajo gasto de energía en estado de vigilia, como sentarse, reclinarse o tumbarse. Los modos de vida de las personas son cada vez más sedentarios debido al transporte motorizado y al uso creciente de pantallas para el trabajo, la educación y el ocio. Los datos demuestran que el aumento del comportamiento sedentario está asociado a los siguientes efectos negativos en la salud:

  • en los niños y los adolescentes: aumento de la grasa corporal; deterioro de la salud cardiometabólica, la forma física y la conducta y el comportamiento prosocial; y reducción de la duración del sueño; y
  • en los adultos: aumento de la mortalidad por cualquier causa, por enfermedades cardiovasculares y por cáncer, así como de la aparición de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes de tipo 2.

 ¿Cuánta actividad física se recomienda practicar?

En las Directrices de la OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios se ofrecen recomendaciones para niños (a partir de 5 años), adolescentes, adultos, personas mayores, embarazadas y puérperas, y personas con afecciones crónicas y discapacidad. Se detalla la frecuencia, la intensidad y la duración de la actividad física necesarias para que esta práctica redunde significativamente en la salud y reduzca los riesgos. En el documento se recuerda que incluso un poco de actividad física es mejor que ninguna y que toda actividad cuenta. Todas las personas, con independencia de su edad, deben reforzar su musculatura y limitar el tiempo que dedican a actividades sedentarias.

En las Directrices de la OMS sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño para menores de 5 años se recomienda el tiempo que los menores de 5 años deberían dedicar a practicar actividades físicas y a dormir en el transcurso de las 24 horas del día para favorecer su salud y bienestar, así como el tiempo máximo que deberían dedicar a actividades sedentarias ante una pantalla o permanecer inmovilizados.

En esta infografía  (en inglés) se resumen las directrices actuales de la OMS sobre actividad física y comportamiento sedentario para todos los grupos de edad. La OMS elabora directrices a través de un riguroso proceso que entraña consultar a expertos y revisar numerosas evidencias científicas. Ya se ha iniciado la preparación de las próximas directrices, que se prevé publicar en 2030.

Niveles de inactividad física en el mundo

La OMS hace un seguimiento periódico de las tendencias relativas a la inactividad física. Según un estudio reciente (1) casi un tercio (el 31 %) de la población adulta mundial –1800 millones de adultos–no practica una actividad física. Es decir, no cumplen las recomendaciones mundiales de realizar una actividad física de intensidad moderada durante al menos 150 minutos a la semana. El nivel de inactividad se ha incrementado cinco puntos porcentuales entre 2010 y 2022. De mantenerse esta tendencia, se prevé que la proporción de adultos que no alcance los niveles recomendados de actividad física será del 35 % en 2030.

A nivel mundial, se observan diferencias notables en los niveles de inactividad física en función de la edad y el sexo:

  • Las mujeres son una media de cinco puntos porcentuales menos activas que los hombres, un dato que se mantiene desde 2000.
  • Después de los 60 años, la actividad física se reduce tanto en los varones como en las mujeres.
  • A escala mundial, uno de cada cuatro adolescentes de 11 a 17 años declaró no haber tenido ningún día activo  (se define un día activo como aquel en el que se han acumulado al menos 60 minutos de actividad física de intensidad de moderada a vigorosa) en la última semana, lo que supone que 240 millones de adolescentes se pierden los beneficios para la salud que aporta la práctica de una actividad física con regularidad (2). El 86 % de los adolescentes (de 11 a 17 años de edad) tuvo menos de siete días activos en la última semana.
  • Las adolescentes son menos activas que los adolescentes varones: el 28 % (frente al 22 % de los varones) no declararon ningún día activo.

Son muchos los factores que pueden determinar el grado de actividad física de las personas y el nivel general en cada grupo de población. Esos factores guardan relación con el individuo o con determinantes sociales, culturales, ambientales y económicos más amplios que influyen en el acceso y las oportunidades de mantenerse activo de forma segura y agradable.

¿Qué pueden hacer los Estados Miembros para que su población sea más activa?

En el Plan de Acción Mundial de la OMS sobre Actividad Física se formulan recomendaciones sobre políticas para que los países y las comunidades promuevan la actividad física y velen por que todas las personas tengan más oportunidades de mantenerse activas con regularidad. Por ejemplo, se recomiendan políticas que garantizan el acceso a los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte no motorizado; que ofrecen más oportunidades de realizar una actividad física en las escuelas, los lugares de trabajo, las guarderías y en la prestación de servicios de salud; y que aumentan la accesibilidad y la disponibilidad de los deportes comunitarios y los espacios públicos abiertos.

La aplicación de políticas eficaces para aumentar los niveles de actividad física requiere un esfuerzo colectivo y coordinado de varios departamentos gubernamentales a todos los niveles, como la salud, el transporte, la educación, el empleo, el deporte, el ocio y el urbanismo. Además, es preciso que, a nivel tanto local como nacional, las organizaciones no gubernamentales y diversos sectores, partes interesadas y disciplinas se comprometan a ayudar a aplicar políticas y soluciones adecuadas al entorno cultural y social de cada país. Deberían priorizarse las políticas encaminadas a solventar las disparidades en los niveles de actividad física, promoviendo, posibilitando y fomentando que todas las personas la puedan realizar.

Respuesta de la OMS

La OMS ayuda a los países y a las partes interesadas a aplicar las medidas recomendadas:

  • elaborando políticas, directrices y orientaciones técnicas de ámbito mundial basadas en las mejores evidencias disponibles;
  • apoyando a los países para que fortalezcan sus medidas multisectoriales, políticas y programas nacionales con el fin de promover la actividad física;
  • facilitando herramientas prácticas, cursos de formación y recursos de creación de capacidad para apoyar la aplicación en diferentes entornos y grupos de población;
  • convocando y coordinando a los asociados de diferentes sectores, en particular los de la salud, el deporte, el transporte, la educación y el urbanismo, para fomentar los entornos que apoyen modos de vida activos; y
  • fortaleciendo la vigilancia, haciendo seguimiento de los progresos hacia el logro de las metas mundiales y reforzando la base de evidencias, en particular a través de innovaciones como las tecnologías ponibles y las colaboraciones internacionales en investigación.

La OMS ayuda a los países y a las partes interesadas a aplicar las medidas recomendadas mediante la elaboración de orientaciones y directrices sobre políticas a escala mundial, basadas en los consensos y las evidencias más recientes, a fin de que formulen políticas, las justifiquen con argumentos y encuentren medios de financiación apropiados.

 

Referencias bibliográficas

  1. Strain T, Flaxman S, Guthold R, Semenova E, Cowan M, Riley LM, et al. National, regional and global trends in insufficient physical activity among adults from 2000 to 2022: A pooled analysis of 507 surveys with 5.7 million participants. Lancet Glob Health. 2024;Published online June 25, 2024 https://doi.org/10.1016/S2214-109X(24)00150-5.
  2. Strain T, Flaxman SR, Ricardo LIC, Guthold R, Riley LM, Cowan M, et al. National, regional, and global trends in adolescent physical activity from 2010 to 2025: A pooled analysis of 389 surveys with 3.2 million participants from 140 countries. Lancet Global Health. 2026; https://doi.org/10.1016/j.langlo.2026.104099.